El Inga (Paleoindio del Norte)
  (8000 A.C. a 4000 A.C.)
 
 

Los vestigios de la tradición cultural El Inga se localizan, básicamente, en las inmediaciones del cerro Ilaló, Valle de los Chillos, provincia de Pichincha. Está representada por una serie de yacimientos, ahora muy erosionados, que muestran desechos de confección de instrumentos líticos, especialmente de obsidiana y basalto. Otros sitios ubicados en la Sierra norte y central, representados por hallazgos aislados de puntas de proyectil similares a las de El Inga, demuestran la ocupación temprana de los Andes ecuatoriales.

Estos hallazgos corresponden probablemente a lugares donde hubo talleres o campamentos temporales de grupos humanos que estaban emparentados con los cazadores-recole4ctores paleoindios portadores de la tradición de puntas “cola de pescado”, pero especialmente con los “antiguos cazadores recolectores andinos de la tradición foliácea clásica” (Bate, 1990; 1999), que en el actual territorio ecuatoriano se movilizaban a lo largo del callejón interandino y hacia las zonas selváticas por pasos de montaña, especialmente a través de la cordillera oriental.

En esta cordillera, y a pocos kilómetros del valle de los Chillos se ha localizado las minas de obsidiana de Mullumica (Salazar, 1980 y 1987), que en realidad son las más grandes de Sudamérica. De estas fuentes extrajeron la materia prima para confeccionar sus herramientas y seguramente para el intercambio temprano como lo demuestran los utensilios de este material encontrados en la Cueva de Chobshi (Lynch y Polock, 1981) y en los alrededores de Cubilán (Temme, 1982), en el Austro ecuatoriano.

De esta manera, el patrón de asentamiento  debió caracterizarse por abarcar más de una cuenca hidrográfica con sus valles y ríos principales, en donde por generaciones compartieron conocimientos y tradiciones tecnológicas.

En la industria lítica El Inga se destaca una tipología de puntas de proyectil para la cacería que tienen amplia distribución en América, como son las puntas tipo "cola de pescado", lanceoladas o foliáceas.

Para referencia comparativa, los niveles más antiguos en los que se ha recuperado las puntas “cola de pez” en la cueva de Fell, Chile, tienen una datación de 9.000 antes de Cristo (Bird, 1969: p. 52) circunstancia que permite prever, como lo propuso Robert Bell, una mayor antigüedad para los cazadores que usaron dicho artefacto en territorios ecuatoriales, ya que debieron pasar con anterioridad por estos valles en su desplazamiento hacia el sur del continente. En igual sentido se pronuncia Ernesto Salazar:  “En todo caso, la fecha más antigua que se posee [para El Inga] es de 7.080 a.C., aunque se estima que la ocupación inicial del sitio pudo haber ocurrido unos tres milenios antes” (Salazar, 1996: p. 95).

Otros artefactos líticos, como los raspadores, reederas, buriles, láminas multifuncionales, etc, son indicativas de actividades complementarias a la cacería.

El tipo de animales que debieron cazar correspondería a mamíferos medianos y pequeños, especialmente camélidos y roedores, es decir fauna holocénica, aunque el instrumental lítico que poseían, especialmente las grandes puntas de proyectil que pueden llegar a medir hasta 18 cm de largo (Bonifaz, 1978 y 1979; para las Puntas de Otavalo véase Mayer-Oakes, 1986: p. 6), indican que estuvieron en condiciones de enfrentar la caza de megafauna, como el mastodonte, el tigre dientes  de  sable,  el  caballo  andino, milodonte (perezoso), venado, puma, armadillo gigante, etc., Sin embargo, hasta el momento no se ha encontrado estas evidencias en los sitios arqueológicos.

Otras muestras que pueden ser atribuidas a la tradición de “cazadores recolectores andinos de la tradición foliácea clásica” son los siguientes hallazgos esporádicos que se emparentarían con gente de tradición El Inga:

PUNTAS DE PROYECTIL DEL CARCHI.- Verneau y Rivet (1912: pp. 136-137, lám. VI-11) publicaron una hermosa punta de obsidiana transparente encontrada en los páramos de Chiltazón, provincia del Carchi; la punta está incompleta ya que falta el talón, razón por la cual no se puede establecer adecuadamente su tipología según la clasificación actual; sus dimensiones son: 107 mm de largo, 37 mm de ancho y 9 mm de grosor. Germán Bastidas presenta una lista de puntas de proyectil encontradas en la provincia del Carchi y muestra solamente cuatro dibujos esquematizados a tamaño natural (Bastidas, 1991: p. 65); Mayer-Oakes las identifica como “El Inga Broad Stemmed points from Carchi province” (Mayer-Oakes, 1986: p. 205). Un ejemplar adicional de punta de lanza en obsidiana, de 16,6 cm de largo, 8,3 cm de ancho y 0,9 cm de espesor, fue reportado por Santiana y Carluci (1962: p. 15), y la única referencia respecto al lugar de hallazgo es que “procede del Carchi”.

PEGUCHE.-En el “Museo del Hombre Americano” de la ciudad de Otavalo, Provincia de Imbabura,  organizado y regentado por el Sr. Cesar Vázquez Fuller, se exhiben dos puntas de obsidiana “cola de pez” encontradas junto a la cascada de Peguche, en las inmediaciones de esta comunidad indígena.  Las puntas fueron “excavadas por el señor Vázquez Fuller a poca profundidad” (Santiana y Carluci, 1962 :15) , e ilustradas por dichos investigadores (Idem, Fig. VI, B-C ; Carluci, 1963, Fig. 3 H, Lám. III-8). Como referencia se incluyen sus medidas : B) 15.85 cm de longitud ; 5.8 cm de ancho ; 1.0 cm de espesor ;  C) 17.8 cm de longitud ;  ancho máximo 8.2 cm. ; espesor 0.85 cm. Estas puntas también fueron fotografiadas por Mayer-Oakes (1986, Fig. 1), y se refiere a ellas como “... archetypical examples of the El Inga Broad Stemmed type, and are among the largest forms so far observed and recorded” (Idem., p.4).

PAPALLACTA.- Pedro Porras afirma que encontró una punta “cola de pescado” en una cueva de Papallacta y la eleva a la categoría de “Fase Papallacta” (Porras, 1982 :48-49, Fig 4 - Q), refieriendo así el hallazgo: “En un abrigo rocoso, llamado por los indígenas Petaca-urco, al Norte de la actual población de Papallacta, el primer pueblo que se encuentra al cruzar la cordillera oriental, al pie de los Andes, pero ya en la cuenca del Napo, a una altura s.n.m. de 3.200 m., pudimos recobrar una punta de flecha de cuarcita pedunculada, acanalada y cola de pez, semejante en todo a un ejemplar hallado en el Inga por el Dr. Bell. La distancia entre El Inga y Papallacta por la actual carretera es apenas de 50 km. Suponemos, por comparación data de hace 8.000 años a.C.” (Porras, 1982: p. 49; Porras, 1987: p. 223).

JONDACHI.- Sitio ubicado en el Alto Napo, en el valle de Misaguallí, en la unión de  los ríos Misaguallí y Jondachi, provincia del Napo. Al producirse un deslizamiento de tierra dejó al descubierto un profundo talud que mostraba varias capas  superpuestas. En la capa C, con un espesor medio de 1.46 metros, y que se inicia aproximadamente a 3 metros de profundidad, se encontraron abundantes artefactos de obsidiana (concretamente 1.100 especimenes), entre los que se destacan las raederas, raspadores, cuchillos, perforadores, buriles y más artefactos compuestos (Porras, 1989: p. 218). Según su descubridor, Pedro Porras, “Esta Fase tiene una fecha promedial de 10.000 años antes del presente, obtenida de un promedio de 20 fechas de termoluminiscencia procesadas en el Smithsonian Institution de Washington” (Porras, 1989: p. 213). Lastimosamente no reporta las fechas aludidas, e incluso afirma que “No faltan fechas de 16.000 años al día de hoy” (Porras, 1980: p. 47). Respecto al origen y afiliaciones de esta Fase dice : “Todo el instrumental lítico guarda fuertes similitudes con el del Inga en el Callejón Interandino, de manera especial los buriles” (Porras, 1980: p. 49).