Hombre con rondador
Período   Moderno
Periodización   Propuesta Social
Estilo   Expresionismo Social
Tendencia   Expresionismo Social
Escuela   Moderna
     
Autor   Bolívar Mena Franco
Inventario   GP-1-1170-79
Ubicación   Guayaquil: Reserva de Arte, MBCE.
Dimensiones   0,50 x 0,62 m.
Estilo   Óleo/tela
Siglo   S. XX (1945)
Bien Cultural   Pictórico
 

El rondador, instrumento musical de viento, formado por canutos de carrizo de diferentes tamaños, atados entre sí con cordeles, es propio de los indígenas de la sierra o región montañosa. El poncho es también usado por éstos. Los dos elementos identifican al personaje en cuanto a su filiación étnica y procedencia geográfica.

"El Padre Kolberg lo oyó en Quito, en 1871, admirándose de su “sonido sumamente suave”...  Festa lo vio entre los indios del Cañar, también a fines del siglo pasado y escribió: “El rondador está formado de muchos carricitos de diversa longitud y de diverso calibre, colocados uno al lado de otro y sujetados por dos pedazos de carrizo unidos con piola”.  Moreno informa que “los hay de todos los tamaños y calibres: desde un pequeñito de solamente ocho tubos, hasta de veinte, treinta y más.” Dice que el pequeñito es pentáfono y es usado en ciertos lugares de Imbabura y tan sólo una vez al año, razón porque lo considera un instrumento ritual. “Es un instrumento ritual –afirma—  que no lo usan sino en los festejos en homenaje al Sol, durante el equinoccio de setiembre”. Con respecto al rondador grande, informa que el mismo es usado durante todo el año “en las provincias centrales, en donde, antes de la invasión incaica dominaron los Puruháes y en tiempo de Huainacápac hubo una gran afluencia de mitimaes de raza aimará, traídos del Perú.” Se distingue del chico, además, porque es exófago en lugar de pentáfono y con él tocan ahora los yaravíes y sanjuanitos.

Para Santiana, es la flauta de pan. El la vio entre los Mojanda, “fabricada con tubos de caña de distintas longitudes, los que se disponen en orden de tonalidad decreciente a partir del tono más alto, que se encuentra en uno de los extremos del instrumento”. Resalta también que el rondador de los Mojanda es de muy pequeñas dimensiones, en miniatura, y que aún se denomina "pashaguas". 

El ejemplar que Rubio Orbe vio y dibujó en Punyaro, fabricado por los habitantes de la localidad, “es un juego de cañas de carrizo, de distinto grosor y tamaño; se colocan en hileras de pequeñas y delgadas a gruesas y grandes.

La parte superior son huecas, y ellas sirven para soplar y producir las notas; hay que mover la posición del labio inferior para dar tonalidades mayores o menores.”
 Toscano cree que la flauta de pan se llame rondador, entre nosotros, debido a un traspase de designación. Rondador, antiguamente, era el sereno de Quito, personaje aún hoy superviviente, pero con el nombre de ronda. Como "áicho sereno" usaba la flauta de pan para anunciar su presencia, poco a poco fue prestando su nombre de rondador (que hacía la ronda) al instrumento.

Aún  hoy la usan, por ejemplo, en San José de Chimbo, durante el carnaval y en Tabacundo, el día de San Pedro, durante el auto de los "aricuchicos".  Obsérvese, finalmente, que en Checa un rondador auténtico integra la banda mocha, (Nexo con música popular) en la fiesta del Señor de la Buena Esperanza.  (Carvalho Neto, Paulo de, 1964, pp. 367 y 368)

El rondador, instrumento musical de viento, formado por canutos de carrizo de diferentes tamaños, atados entre sí con cordeles, es propio de los indígenas de la sierra o región montañosa. El poncho es también usado por éstos. Los dos elementos identifican al personaje en cuanto a su filiación étnica y procedencia geográfica.

"El Padre Kolberg lo oyó en Quito, en 1871, admirándose de su “sonido sumamente suave”...  Festa lo vio entre los indios del Cañar, también a fines del siglo pasado y escribió: “El rondador está formado de muchos carricitos de diversa longitud y de diverso calibre, colocados uno al lado de otro y sujetados por dos pedazos de carrizo unidos con piola”.  Moreno informa que “los hay de todos los tamaños y calibres: desde un pequeñito de solamente ocho tubos, hasta de veinte, treinta y más.” Dice que el pequeñito es pentáfono y es usado en ciertos lugares de Imbabura y tan sólo una vez al año, razón porque lo considera un instrumento ritual. “Es un instrumento ritual –afirma—  que no lo usan sino en los festejos en homenaje al Sol, durante el equinoccio de setiembre”. Con respecto al rondador grande, informa que el mismo es usado durante todo el año “en las provincias centrales, en donde, antes de la invasión incaica dominaron los Puruháes y en tiempo de Huainacápac hubo una gran afluencia de mitimaes de raza aimará, traídos del Perú.” Se distingue del chico, además, porque es exófago en lugar de pentáfono y con él tocan ahora los yaravíes y sanjuanitos.

Para Santiana, es la flauta de pan. El la vio entre los Mojanda, “fabricada con tubos de caña de distintas longitudes, los que se disponen en orden de tonalidad decreciente a partir del tono más alto, que se encuentra en uno de los extremos del instrumento”. Resalta también que el rondador de los Mojanda es de muy pequeñas dimensiones, en miniatura, y que aún se denomina "pashaguas". 

El ejemplar que Rubio Orbe vio y dibujó en Punyaro, fabricado por los habitantes de la localidad, “es un juego de cañas de carrizo, de distinto grosor y tamaño; se colocan en hileras de pequeñas y delgadas a gruesas y grandes.

La parte superior son huecas, y ellas sirven para soplar y producir las notas; hay que mover la posición del labio inferior para dar tonalidades mayores o menores.”
 Toscano cree que la flauta de pan se llame rondador, entre nosotros, debido a un traspase de designación. Rondador, antiguamente, era el sereno de Quito, personaje aún hoy superviviente, pero con el nombre de ronda. Como "áicho sereno" usaba la flauta de pan para anunciar su presencia, poco a poco fue prestando su nombre de rondador (que hacía la ronda) al instrumento.

Aún  hoy la usan, por ejemplo, en San José de Chimbo, durante el carnaval y en Tabacundo, el día de San Pedro, durante el auto de los "aricuchicos".  Obsérvese, finalmente, que en Checa un rondador auténtico integra la banda mocha, (Nexo con música popular) en la fiesta del Señor de la Buena Esperanza.  (Carvalho Neto, Paulo de, 1964, pp. 367 y 368)